
Nota del editor: lo siguiente es un extracto de un artículo publicado originalmente por Ritika Puri en Forbes. El original está en inglés.

Crédito: Forbes
Ellie Cachette, vicepresidenta de mercadeo de producto en la firma de diseño y desarrollo web Koombea, enfatizó que el fracaso es una parte normal del camino emprendedor.
"Antes de Koombea fui fundadora de un fracaso grande llamado ConsumerBell y de varios fracasos más pequeños", dijo Cachette. "Pasé tres años y medio construyendo más de 16 productos y buscando el encaje entre producto y mercado."
Para Cachette, cada golpe fue una oportunidad invaluable de aprendizaje, y sus experiencias la hicieron una asesora y fundadora altamente estratégica.
"En mis años de 'fracasar' aprendí más sobre construir un negocio y un producto que muchos de mis amigos que tuvieron el lujo de financiación y de equipos que escalaban", dijo. "También aprendí más sobre el valor real y sobre cómo empaquetar una compañía fracasando en una startup."
Esas lecciones han sido cruciales para el éxito de Cachette con Koombea. "Muchos de mis fracasos anteriores me ahorran tiempo y dinero a diario", dijo Cachette. "Nunca diría que el fracaso alimenta mi éxito. Pero gracias al fracaso me encuentro en caminos más exitosos más rápido y más seguido."